Hoy sí. RCD Espanyol 0 – Real Zaragoza 2

Categoría: La Boba de Nico — Etiquetas: , , , , , — Mari Luz Sánchez @ 14:04 13 febrero, 2012

Cornellá-El Prat, doce en punto de la mañana, el balón echa a rodar y con él el último aliento de esperanza zaragocista. Derrotados, aunque nunca rendidos, los aficionados blanquillos veían una posible victoria contra el Espanyol, aspirante a Champions, más cerca de la utopía que de la realidad axfisiante que vive el colista de la primera división.

Manolo Jiménez planteó varios cambios en la alineación en su constante búsqueda de la tecla adecuada para afinar a esta banda. En defensa, Lanzaro recuperaba su posición natural en el centro para dar entrada en la derecha al debutante Pablo Álvarez quien acusó el tiempo de inactividad y la reciente lesión en su dura pugna con Coutinho, el mejor jugador de los pericos en la mañana de hoy. Sin embargo, el argentino mostró detalles de solidez defensiva que en lo que van de temporada casi eran inéditos en esa banda a razón de por quién estuvo ocupada anteriormente. De la otra parte, Da Silva y Obradovic. El paraguayo volvió a ser el defensa rocoso que nos encantó en la última Copa de América con su selección y aunque continue adoleciendo de lentitud en la carrera hoy se lo perdonamos porque el primer gol, el que nos hizo creer, fue un testarazo suyo. El serbio en la izquierda volvió a demostrar el grave error que se cometió en el mes de agosto al no darle la ficha que le permitiese jugar, incisivo en el ataque y seguro en la defensa dejó algunos destellos de gran calidad, especialmente en una jugada individual en la segunda parte en la que se internó hasta casi línea de fondo, yéndose de todos los rivales, para terminar con un tiro cruzado que se perdió por falta de ángulo.

Para la creación y la destrucción, el entrenador sevillano optó por sacar a Pinter muy pegado a los centrales y asistido por Apoño para dar salida al balón mientras que Luis García, Edu Oriol y Ángel Lafita  buscaban la referencia de Hélder Postiga en su solitaria lucha y brega con los defensas españolistas. Lo cierto es que el nuevo esquema y las novedades sobre la cancha dieron otro empaste al equipo empezando por una presión más avanzada y siguiendo por una interacción entre las líneas que facilitaba la transición del balón con una fluidez mayor de la que nos tienen acostumbrados.

En la primera parte hubo ocasiones para ambos bandos pero la mejor de ellas fue un disparo de Coutinho a la cepa del poste y el posterior rechazo aprovechado por Kalu Uche que sacó por dos ocasiones un inmenso, de nuevo, Roberto Jiménez. Lo mejor estaba por llegar, la segunda parte comenzaba con los mismos hombres sobre el césped pero las oportunidades se iban a alternar en una y otra portería aunque con el Real Zaragoza manejando mejor el tempo del partido y haciendo efectivos sus intentos. Así fue en el minuto cincuenta y cuatro, cuando un saque de esquina botado por Luis García llegó templado hasta la cabeza de Paulo Da Silva en una jugada de estrategia que esta vez sí salió bien. El cuadro maño se adelantaba en el marcador y el temor de otro partidos, el miedo a que dieran un paso atrás por pánico a perder lo conseguido, sobrevoló por las cabezas zaragocistas. Pero no fue así, hoy no. Manolo Jiménez acertó al retirar a Luis García para introducir a Ruben Micael que con un Espanyol volcado en conseguir el empate, desbordando la banda derecha zaragocista con Coutinho y Weiss pero atorados entre la coordinada línea defensiva blanquilla, dio con los huecos sufientes para elaborar su fútbol, el que le hace merecedor de la titularidad en la selección portuguesa. Se asoció primero con Postiga pero su compatriota chocó con un fantástico Kiko Casilla cuando tenía todo a su favor para sentenciar el partido. Pero quedaban minutos y cambios, así, a falta de quince para el final, Jiménez dió entrada a Juan Carlos y le encomendó las labores de finalización, ser delantero, objetivo la portería. Y lo encontró. Lo encontró Rubén Micael en una falta sacada con astucia y rapidez, desmarcado en la izquierda del área perica para cederle un balón preciso que resolvió fusilando las redes.

Ya no quedaba tiempo para más, aunque un minuto puede ser un infierno cuando estás agarrándote con las uñas al filo del precipicio, y los tres minutos que alargó el colegiado fueron una eternidad hasta que pudimos volver a respirar con sosiego.

Victoria, por fin victoria, victoria trabajada, victoria merecida. Como dice Calamaro en una de sus canciones, las gemelas victoria y soledad. Ellas por fin se asociaron, la victoria del esfuerzo y la soledad del desahuciado. Y desde ahí, desde Cornellá-El Prat ellas ponen luz en futuro oscuro, en un túnel interminable en el que hoy se ha abierto una ventana para sofocar la ansiedad y la falta de oxígeno que tenemos aquí abajo.

Un paso más, tres puntos menos. Real Madrid 3 – Real Zaragoza 1

Categoría: La Boba de Nico — Etiquetas: , , , , , , , , — Mari Luz Sánchez @ 8:28 31 enero, 2012

A estas alturas de la Liga, la mayoría de los zaragocistas dábamos por perdidos los puntos del Santiago Bernabeu. Duelo de extremos, primero y último sobre el campo acompañados de muchas ganas de que el trance pasase lo antes posible pero con un hilo de ilusión apenas hilvanado en el corazón maño recordando el resultado de la última temporada. La diferencia entre aquellos y estos es que los de entonces eran un equipo limitado pero con un objetivo grabado a fuego, lo suyo no tenía tanto que ver con el fútbol como con el orgullo y la dignidad, por el contrario, los de ahora escasamente comienzan a definir esos dos conceptos en su devenir semanal.

Lo cierto es que Manolo Jiménez planteó un partido atrevido. Fuera el miedo, nada que perder, adelante con la presión a seguir aprendiendo a lo que queremos jugar. Dispuso el mismo esquema y alineación del último partido con la salvedad de Hélder Postiga, sustituido por Carlos Aranda, seguramente para evitar que el portugués recibiese la quinta amarilla. Atrás, de nuevo el nuevo, Dujmovic, le dio solidez a la defensa realizando un trabajo sordo y tratando de sacar el balón con criterio. La lentitud de la que adolece la defensa zaragocista sólo es paliable con un pivote ordenado y disciplinado que cohesione centro de la defensa y centro de campo y lo cierto es que el croata cumple su labor de tirita atrás y sabe encontrar cerca siempre a un compañero que se lleve el balón lejos del área. Normalmente, esos  receptores son Apoño o Rubén Micael, incluso Obradovic para aprovechar su recorrido en banda. Aunque el esquema se flexibilizó entre el famoso rombo y un 4231, sin duda el juego más peligroso era el que sacaba de sus botas Apoño. No obstante, los tempraneros protagonistas, sorprendentes protagonistas, fueron Aranda y Lafita, primer y segundo punta en ese momento, que en el minuto diez combinaron para dejar en ridículo a la defensa madridista. La teoría de los polos opuestos en este caso se cumple, posiblemente el colista y el líder tienen las líneas defensivas más mediocres de la BBVA. Por debajo de las piernas de Carvalho, a la espalda de Pepe y burlando la inútil estirada de Casillas, los zaragocistas se adelantaban en el marcador de la mano de Ángel Lafita.

Lafita: ¿qué sería de nosotros si todos los campos para ti fuesen Chamartín?

Es muy complicado aguantarle con lo puesto a un equipo con el potencial ofensivo del Real Madrid. Contar con Ozil, sobre todo Ozil, Kaká, Cristiano Ronaldo y Benzemá es un lujo de los caros al alcance de sólo dos equipos en toda la piel de toro. El muro defensivo y la presión zaragocista resistieron una media hora, justo hasta el treinta y dos, cuando Kaká puso la igualada en el marcador. A los blanquillos, en el campo, en la grada, en el bar y el sofá, nos recorrió de pies a cabeza la sensación de deja la resignación. Fue bonito mientras duró.

A la reanudación, los madridistas resolvieron en dos jugadas el trámite. A los cuatro minutos de la vuelta una polémica jugada en la que algunos reclaman situación ilegal de Cristiano Ronaldo, Kaká asistió al portugués para que colase la derrota a placer en las redes mañas. Desde el paddock blanco se dio la orden de poner la configuración de ahorro de combustible y ruedas. Red bull vs Hispania. En el banquillo zaragocista, una vez doblados pues a seguir rodando para anotar telemetría y preparar mejoras para el siguiente circuito.

Luego fue Ozil, en el cincuenta y seis, el que firmó la sentencia por el palo de Roberto. Más allá de la portería, poco menos que ritmo de entrenamiento aunque para algunos como Luis García o Ruben Micael o Barrera es el ritmo habitual. Hay partituras para funeral con más cadencia que la que imprimen este terceto a su futbol, el uno por querer y no poder, el otro por poder y no querer, el que queda por ni querer ni poder. ¿No había sitio en el avión junto a Efrain Juárez?. Los cambios, intranscendentes, refrescaron algo al equipo, con Postiga que acompañó con fortuna al menos un par de pares de contragolpes que pudieron dar algo más que el consuelo de que sólo fuesen tres. De hecho, la última ocasión la lanzó el equipo aragonés, en un tres para tres liderado por Lafita que decidió, erróneamente, cerrar la jugada con un disparo alto en lugar de ceder a su derecha, Barrera, o a su izquierda, Dujmovic.

El partido terminó. Los tres puntos se quedaron donde siempre. Un punto más lejos de seguir viviendo. Noventa minutos más cerca de parecer un equipo. ¿Cuánto más falta para comenzar a ganar? ¿cuántos más para funcionar?. Y la arena se sigue escurriendo lacónica en el reloj.

Aburridos en el fondo del pozo. U. D. Levante 0 – Real Zaragoza 0

Categoría: La Boba de Nico — Etiquetas: , , , , , , , , — Mari Luz Sánchez @ 14:01 23 enero, 2012

Con menos glamour que los músicos del Titanic pero ahí andamos, haciendo rayicas de por dónde va subiendo el agua y silbando rondaderas, y ahí va la despedida… Es realmente aburrido y agotador tener que contar cada semana lo mismo o parecido así que a separar grano de paja y rapidito, en plan tirita, del tirón para que parezca que duele menos.

Que sigue la jota que si tuviese una naranja contigo la partiría y a por naranjas nos fuimos al Ciutat de Valencia y con las de la China volvimos carretera y manta para arriba. Cierto que la actitud cambió, los primeros cuarenta y cinco minutos el equipo corrió, presionó y combinó -ya sabéis que siempre hablamos con relatividad al usar esos términos, no en términos absolutos, la última vez que el Real Zaragoza combinó una jugada Messi era recogepelotas en Rosario-. Jiménez lanzó al césped a los recién llegados, alguno ni con dos días con los pies fuera del AVE, pero demostró que los fichajes eran necesarios, al menos los debutantes Apoño y Dujmovic. El primero generó las ocasiones más claras en ataque aunque se acabasen en los inútiles pies de Lafita o en la saudade de Hélder Postiga. Cerrando el rombo en la banda derecha, Apoño dio verticalidad y algo de velocidad al grupo mientras que Rubén Micael se desesperaba en el otro vértice con el balón en los pies esperando el apoyo de sus compañeros. El caballo del malo en arenas movedizas al lado de estos es Vettel, vamos, que después pusimos el Real Madrid-Athletic de Bilbao y creíamos que le habían dado al x2 en el mando de la tele. Vayamos con el otro debutante, Dujmovic, a pesar de llevar varios meses sin jugar y encontrarse realizando la pretemporada con su anterior equipo en Rusia, demostró la solidez de la que carecíamos en el pivote, jugador rocoso y al parecer con buen fondo físico que de seguro ayudará en adelante a la defensa zaragocista. Por terminar con el rombo, y nunca mejor dicho, arriba se situó Luis García cuyo valor para su fichaje era su magnífico disparo y centro a balón parado, pues ni eso, le metió aquel día dos al Espanyol y se debió de coger una depresión o un constipado y que no remonta, ni de falta ni de córner, nada.

Entre tanto el Levante seguía a lo suyo, a lanzar unos endiablados contragolpes –y poco más- con Koné que hicieron temblar al cuarteto de atrás. Con Paredes de central circunstancial pero en mejores circunstancias que el real, Da Silva, con Lanzaro de lateral derecho de pega y Obradovic desdibujado, se achicó la inundación como buenamente se pudo, aunque lo que prometía diluvio -por algo son cuartos- se quedó en cuatro gotas y Roberto, por una vez, apenas se chipió.

Oportunidades pocas se pueden contar. Hubo más en los últimos compases cuando ya se había roto el partido y cada uno hacía la guerra por su cuenta, tal y como demostró Postiga en la ocasión que podría haber dado los tres puntos al Real Zaragoza, porque se rondaba el minuto noventa cuando le llegó un balón escorado en el área chica del Levante y como buen delantero resolvió con un disparo cruzado que Juan Carlos se quedó mirando cual hembra vacuna anonadada con el trasiego de la máquinas ferroviarias. Inexplicablemente, el madrileño prefirió pedir explicaciones de por qué no le habían dado un pase antes que lanzarse a intentar colar en la portería la dichosa pelotita. Lo demás, un disparo de Apoño desde fuera del área y lo que parecían lanzamientos a puerta de Ángel Lafita. Hasta aquí.

Ángel Lafita: citando al ex presidente del Real Zaragoza se podría decir que “estamos hartos… hasta el gorro” de que se sobrevalore a un jugador mediocre -cuando quiere- por el simple hecho de ser canterano. En los viejos y sucios asientos de la Romareda le han atronado las críticas en los oídos a Rubén Gracia, Cani, posiblemente el mejor jugador que ha dado la Ciudad Deportiva en décadas. Sin embargo, las comparaciones son odiosas, en el trato y en la calidad, el uno vive de las palmaditas en el hombro porque es de la cantera, el otro tuvo que esperar a irse para que le echásemos de menos. Y como el de Torrero se fueron otros y otro hay que quedan en la sombra, pero a éste lo fuimos a buscar de propio, ¿para qué? si ni siquiera tiene la rabia de sentir suyo ese escudo y arrear si no es con calidad al menos con co…raje. Pero no es el único, porque hablando de canteranos, esfuerzos y calidades, es demencial pensar que Aranda esté cerrando el paso, el lugar que se había ganado con mucho trabajo, a Jorge Ortí. Demencial y esperpéntico pero que siga la música sonando.

Esquema nuevo, gente nueva, los cambios igual que siempre. Tiene los cien días de gracia Manolo Jiménez, en serio los tiene, sólo que al Real Zaragoza no le quedan ni cien segundos que perder y, sinceramente, parece de cachondeo o una broma de mal gusto que hasta el minuto setenta y cinco no se empiece a mover el banquillo. Cierto es que ayer la intencionalidad fue ir a por el partido, el primer cambio sacó de la cancha a Dujmovic, retrasó a Apoño al pivote y metió a Aranda en el ataque. Aranda: véase párrafo anterior. Luego, al rato, más tarde, la solución fue meter a un extremo puro en un equipo que juega sin bandas, Juan Carlos: veáse párrafo cuatro. Y cuando ya nos íbamos a la mi…rinda, a por la mirinda de limón para la cena, sacó a Zucculini. Zucculini: no miréis nada, es igual, estábamos ya en el ochenta y cuatro, al menos le echo el coraje que otros ni tienen ni demuestran pero se les atribuye con argumentos fatuos.

Hace cosa de seis meses, escribimos una preciosa crónica de un partido imposible de perder. Cada letra la recortó y pegó en el collage de la vida, cada uno de los diez mil zaragocistas que viajaron a Valencia para rescatar el naufragio. Ellos solos sacaron a todos del fondo, a jugadores, entrenadores y a ellos mismos. Imposible perder. Ahora somos los aficionados los que esperamos en el fondo del pozo a que nos icen. ¿Quién nos echa a nosotros ahora un cabo para salir? ¿quién hará imposible nuestra derrota?. Reposad, sentaos, acomodaos y esperad que el agua llene vuestros pulmones. Es rápido y no duele. Cojo pan y voy comiendo

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